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Dec 16 2013

No sé si es amor: Capítulo V “Almas Gemelas” (Parte 2)

Durante la ducha, mientras me preguntaba qué tipo de regalo la Tía Elroy nos había dado, mi mente de alguna manera divagó hasta el momento inmediatamente posterior en que Albert me había propuesto matrimonio.

(Inicia el flashback)

Después de pasar juntos un maravilloso tiempo en Lakewood, en un lindo día de primavera, esa noche Albert me llevó de regreso al Hogar de Pony, pero ninguno de nosotros quería dejar aún al otro. Entonces sugerí que fuéramos a la Colina de Pony como una pareja recién comprometida. Mientras estábamos hablando tomados de la mano en la cima de la colina y debajo de la brillante luna, la atmósfera era tan romántica que ambos sentimos el deseo de besarnos. Por consiguiente, tan pronto como encontramos ese particular árbol, donde nos habíamos conocido hace muchos años, Albert apoyó su espalda contra el tronco y extendió sus largas piernas. Entonces me tomó entre sus brazos y presionó sus suaves labios contra mi mejilla. En cuestión de segundos, empezamos a besarnos, perdiéndonos en un apasionado abrazo e ignorando todo a nuestro alrededor. Un feliz momento después, cuando la fría brisa de la noche sopló, meciendo sobre nosotros las ramas del árbol con verdes hojas, mi prometido se apartó de mí de mala gana y me dijo, “Déjame que te lleve a casa.”
Entonces él les pidió a la Señorita Pony y a la Hermana María mi mano en matrimonio, y ellas sonrieron de oreja a oreja y amablemente lo aceptaron, intercambiando miradas de satisfacción entre ellas. Después de eso, él expresó su deseo de llevarme temporalmente a Chicago y mis madres adoptivas consintieron en que lo acompañara para reunirme con su tía en la mansión de los Ardlay para anunciar juntos nuestro compromiso.

Albert se quedó en el Hogar de Pony para pasar la noche pero durmió en la habitación de invitados, un pequeño dormitorio añadido durante la renovación. A la mañana siguiente camino a Chicago, pasamos primero por la Clínica Feliz Martin. [1] Desde que el Dr. Martin había contratado recientemente a otra enfermera, no tenía problema en dejarme ir y darme unos cuantos días libres y entusiasmadamente nos felicitó por nuestro compromiso. “¡Al fin, tenía que ver que esto sucediera! ¡Me he estado preguntando por qué se habían tardado tanto tiempo los dos!”

Desde que yo había estado residiendo en el Hogar de Pony y me había aparecido solo para ocasiones importantes de la familia, la Tía Abuela Elroy no había sospechado que su sobrino y yo nos habíamos estado viendo de manera regular y habíamos estado intercambiando cartas mientras tanto. Por consiguiente, cuando ella escuchó que Albert ya había anulado la adopción y que estaba planeando casarse conmigo en el verano con o sin su consentimiento, no pudo aceptar la impactante noticia en absoluto.

“¡William, indudablemente estás loco! ¡Esto causará un escándalo en Chicago!” ella vociferó con toda su fuerza, levantándose de la silla.

Con su estatura sobrepasando a la de ella, Albert no se preocupó y permaneció sereno. Al igual que él, yo había esperado lo peor, así que me esforcé por parecer despreocupada. Después que Albert y yo habíamos intercambiado una mirada de entendimiento, él habló más alto en tono sereno, “Tía Elroy, déjeme aclarar esto. Hemos venido hoy aquí para informarle de nuestro compromiso y de los planes de nuestra boda, no para buscar su aprobación en este asunto. Candy y yo nos casaremos pese a lo que las personas digan.”

Como el patriarca de la familia, Albert al parecer tenía la ventaja, así que la Tía Abuela Elroy solo pudo mirarlo sin decir palabra, con sus labios temblando de la ira y su rostro estaba retorcido de la rabia. Entonces ella se volvió a mí en lugar de seguir mirando a Albert y me dio una feroz mirada asesina, rugiendo con un tono condescendiente, “Candice, ¿Cómo te atreves? ¿Quién te crees que eres?”

Justo después de decir eso, cambió su mirada de regreso a Albert, apuntándome con su dedeo acusador, “¡William, estás completamente hechizado por esta huérfana, quien ha traído vergüenza y deshonra a la familia!”

Albert sujetó mi mano incluso con más firmeza y declaró con voz severa, “Tía Elroy, mejor debería parar de insultar a mi prometida, y le exijo una disculpa ahora mismo.”

La Tía Abuela Elroy miró fijamente a Albert con ojos incrédulos, enfurecida y ofendida. Como al parecer no encontraba las palabras para poder expresarse, Albert comentó con el rostro serio y la voz firme, “Cuando era más joven, le dije que solamente me casaría por amor y estaba hablando muy en serio. Por lo tanto, no me casaré con nadie más que no sea Candy.”

La Tía Abuela Elroy comenzó a agitarse convulsivamente. Agarrándose el pecho, levantó aún más la voz para expresar con fuerza su oposición, “¡Esto es absolutamente ridículo e intolerable! ¡Te escuchaste justo como Rosemary, y no dejaré que la historia vuelva a repetirse!”

Una sarcástica y ahogada risa se escapó de la boca de Albert. Entonces él replicó tranquilamente, “Mi tía, fugarnos para casarnos es nuestro último recurso porque quiero darle a Candy una boda apropiada, pero no descartaré esa posibilidad si no tenemos otra opción. Otra alternativa, puede ser que usted quiera encontrar a alguien más para reemplazarme como cabeza de la familia…”

Antes que él pudiera terminar, la Tía Abuela Elroy sorprendentemente colapsó en el suelo, inconsciente y desmayada. Siendo enfermera, sospeché que podía haber sido un derrame cerebral debido a su presión arterial alta, por lo que de inmediato la llevamos al Hospital Santa Juana. Lamentablemente, ella se quedó paralizada parcialmente después de eso. Su mano derecha estaba atascada en una posición con el puño contraído y su pierna derecha estaba tan débil que ella no podía controlarla más de manera voluntaria. Sin embargo, el Dr. Leonard creyó que todavía había esperanza para que ella pudiera usar su mano y pierna derecha de nuevo mientras que ella estuviera dispuesta a hacer ejercicios de terapia en los grupos musculares afectados.

Después de sufrir el derrame cerebral, la Tía Abuela Elroy estaba atada a una silla de ruedas, así que se retiró de los negocios familiares y se encerró en sí misma en Lakewood. Me ofrecí como voluntaria para cuidar de ella, pero ella vehementemente me rechazó, por lo que Albert contrató una enfermera para que cuidara de ella. Como consecuencia, pospusimos nuestra boda por unos cuantos meses y yo regresé al Hogar de Pony.

Pero esa enfermera no pudo soportar el violento temperamento de la Tía Abuela Elroy y renunció a su trabajo en menos de una semana. Albert entonces contrató enfermera tras enfermera pero ninguna parecía poder ayudar a la Señora Elroy por más de una semana, lo que le trajo muchos dolores de cabeza a Albert. Por lo tanto, sin hacerle saber a mi prometido, renuncié a la Clínica Feliz Martin y les conté a mis madres adoptivas sobre mi decisión. Entonces un día me aparecí en Lakewood y comencé a cuidar de la Tía Abuela Elroy junto a la enfermera que Albert había contratado.

Aunque sentía pena por verla en esta condición, tan anciana y tan enferma, ella estaba más insoportable de lo que yo había esperado, incluso mucho peor que el Sr. McGregor. Encima de eso, no pasaba un día sin que ella me culpara de su accidente. Algunas veces ella me empujaba fuertemente cuando le estaba dando de comer, haciéndome tirar todo en el suelo. Incluso Ruby lloró cuando vio esto y rápidamente me ayudó a limpiar. Al igual que las enfermeras anteriores, la enfermera con la que estaba trabajando decidió irse porque encontró el trabajo demasiado inquietante, y fue entonces que Albert se enteró que yo estaba ahí.

En pocos días, él vino a visitarme en Lakewood. Tan pronto como me vio, en silencio me tomó en sus brazos por un largo tiempo y sentí una paz interior tan grande por su amoroso abrazo, que no me importó más lo que iba a pasar. Después, él me expresó su más profundo agradecimiento y gratitud por mi preocupación y apoyo. Le dije que era mi optimismo y tenacidad los que de alguna manera me habían ayudado a pasar por esto, aunque lloraba y oraba cada noche para que la Tía Abuela Elroy abriera sus ojos y me viera con una luz diferente. A pesar de su actitud hacia mí, con determinación guardé silencio y traté de ser tan tolerante como pude, incluso masajeando frecuentemente sus extremidades afectadas y animándola para hacer sus ejercicios de terapia, aunque dolorosos e infructuosos.

En los meses siguientes, mi prometido hizo todo el esfuerzo para visitarnos tanto como le fuera posible. Podía percibir que la Tía Abuela Elroy paulatinamente se ablandaba porque había cesado de culparme por su condición actual, aunque rara vez hablaba y aún mantenía su estoica expresión la mayor parte del tiempo.

Un día casi a finales del verano, mientras yo estaba empujando su silla de ruedas por el jardín muy bien cuidado, ella me habló, “Candice, es tiempo que dejes de llamarme Tía Abuela Elroy.”

Yo jadeé y respondí con un tono afligido, frunciendo un poco las cejas, “¿Por qué? ¿He hecho algo malo?”

Entonces ella me explicó que la adopción hace mucho tiempo había sido anulada. Mi corazón se hundió al escuchar esto, así que cautelosamente pregunté, “¿Entonces desea que la llame Señora Elroy en lugar de Tía Abuela Elroy?”

La siguiente cosa que dijo, hizo que mi corazón saltara de felicidad, “Deberías llamarme Tía Elroy de ahora en adelante, Candice. ¿No van a casarse tú y William pronto? ¿Ya han fijado la fecha?”

En otras palabras, ella nos dio su bendición. Por primera vez en mi vida, la abracé con ternura y ella no se estremeció del dolor tampoco. En realidad, después de pasar unos cuantos meses cuidando de ella, ya había empezado a tratarla como si fuera mi abuela.

“Si, hemos planeado casarnos en un día especial en el otoño.” Entonces ella me preguntó que había de especial con ese día y yo le revelé que era el día cuando Albert había escapado del Santa Juana pero accedió a que me dejara cuidar de él hasta que se recuperara. Ella quiso que le diera más detalles así que empecé a contarle como me había topado con él en el hospital, inconsciente y amnésico y por qué después, él había decidido dejar la habitación 0.

“¿Ya sentías algo por él en ese entonces?” Ella preguntó, escudriñando mi rostro.

Yo negué con la cabeza y respondí, “Sí y no. Por alguna razón, él siempre me había agradado desde que lo había conocido cerca de la cascada y había sentido alguna conexión con él. Por ejemplo, cuando recibí su carta en Londres después que él se había marchado a África, de hecho lo extrañaba. Por lo tanto, sabiendo que él estaba amnésico y enfermo, yo sencillamente no podía dejarlo vagar por ahí sin un refugio. Para mí, él era como un querido hermano mayor en ese entonces y verdaderamente deseaba estar a su lado hasta que un día su memoria regresara.”

Desde ese día, la Tía Elroy no solamente había relajado su actitud hacia mí, sino también me había hecho muchas preguntas sobre Albert y del tiempo en que vivimos juntos como hermano y hermana. Solo entonces, me di cuenta que la Tía Elroy sabía muy poco acerca de su sobrino y que ni una sola vez había probado como cocinaba.

En un lindo día soleado, con la suave brisa soplando, de manera casual mencioné el incidente sobre nuestro primer encuentro en la Colina de Pony hace muchos años cuando yo había sido solo una niña. La Tía Elroy estaba más que estupefacta porque ella siempre había pensado que nosotros nos habíamos conocido cerca de la cascada en Lakewood, cuando William me había rescatado de ahogarme.

“Candice, probablemente tú no sabes cuan aterrados estábamos todos cuando descubrimos que nuestro joven jefe se había escapado de la mansión vistiendo tal disfraz. La familia había estado en alboroto por horas hasta que George lo trajo de vuelta a salvo. Después cuando descubrimos que William de alguna manera había perdido su medallón, el cual había sido un legado de su difunto padre, yo estaba bastante molesta porque eso era algo que solamente un auténtico joven Ardlay podía conservar. Sin embargo no me atreví a decirle ninguna palabra dura en caso que pudiera escaparse de nuevo.”

Por consiguiente, le notifiqué que yo era quien había encontrado su medallón y lo había mantenido a salvo conmigo por años. Ella no podía creer lo que escuchaba, mirándome fijamente con incredulidad. Como ella estaba aparentemente procesando mis palabras, también le deje saber que yo había intentado devolvérselo a Albert después de saber que él había sido aquel adolescente a quien yo había conocido en mi infancia, pero él me lo había regalado de nuevo. Después de escuchar eso, ella soltó un profundo suspiro y manifestó, “Creo que sabes lo que eso implicaba, ¿Candice?”

Yo le asentí, y ella continuó su versión de la historia. Porque en ese incidente, en el que Albert huyó, la Tía Elroy le había prometido a William darle alguna libertad mínima para hacer lo que él había deseado en su vida antes de que oficialmente asumiera el papel de cabeza de la familia.

En conclusión, la Tía Elroy estaba incuestionablemente sorprendida que William y yo nos encontráramos por casualidad una y otra vez en diferentes etapas de nuestras vidas. Mi respuesta a ella fue, “Si, hace mucho he reconocido que nosotros estábamos atados por hilos invisibles que nos unen. Albert también ha estado de acuerdo conmigo.”

El tiempo pasó muy rápidamente, y nuestra boda estaba aproximadamente a un mes de distancia. Una tarde como de costumbre, yo le estaba dando un masaje en el brazo derecho a la Tía Elroy, desde su codo hasta su mano. Después de eso, cuando ella intentó hacer la rutina de ejercicios, su mano milagrosamente había renacido justo delante de nuestros ojos. [2] Instantáneamente ella se quebrantó y lloró. Nunca antes la había visto tan vulnerable, pero lloré junto a ella, abrazándola con extremo gozo y alivio.

Por supuesto su mano todavía estaba muy débil y le tomaría algún tiempo recobrar la fuerza. Así que no esperaba que ella pudiera escribir o alimentarse por sí misma todavía, pero entonces teníamos esperanzas por su pierna derecha.

Casi tan pronto como Albert se enteró de las buenas noticias, vino a Lakewood para hacernos una visita. La Tía Elroy me habló cuando él estaba con nosotras, “Candice, ahora eres libre de irte. Tu boda ya está próxima y tú deberías prepararte y ponerte hermosa para el gran día.”

Albert y yo apenas y podíamos creer lo que oíamos, pero ella tenía razón. A pesar que mis mejores amigas Annie y Patty habían hecho por mí muchos de los preparativos necesarios, ya era tiempo que yo debería irme a Chicago también.

Entonces ella se volvió hacia su sobrino, “William, además de contratar otra enfermera para mí, también deberías organizar que Candice se aloje temporalmente en algún otro lugar antes de la boda. No es apropiado para ella que viva con nosotros en la mansión antes que la boda se lleve a cabo.”

Albert coincidió con ella de inmediato. Enseguida, ella le pidió que le trajera el joyero damasquinado, el cual estaba colocado encima de su buró. Anteriormente yo había visto muchas veces esa caja bellamente elaborada a mano. Estaba decorada con pequeñas joyas y madreperlas.

“Candice, este joyero de gran tamaño ha sido un legado por generaciones, y William te regalará esto a ti en el día de su boda.”

“Pero… ¡No soy la persona adecuada para ser la propietaria de tan bello y valioso joyero!” exclamé con renuencia, moviendo las manos para reafirmar mi punto.

Entonces Albert se rió. “Candy, ¡Claro que lo eres! Puedes usarlo para lo que tú quieras.”

La Tía Elroy estuvo de acuerdo con él, diciendo, “La madre de William fue la anterior legítima propietaria, pero desde que ella falleciera poco después de haber dado a luz a William, yo lo he conservado hasta ahora.”

Luego, ella expresó su deseo para regresar a la mansión de Chicago. “No quiero perderme la boda.”

Inmensamente conmovidos, nos había dejado sin palabras y yo comencé a derramar lágrimas de felicidad al poco tiempo. Después, Albert le agradeció a su tía por su bendición. Ella sencillamente asintió y se volvió hacia mí, “Candice, debo darte las gracias. Nunca he visto a William tan feliz en su vida como hasta hace poco.”

Después que ella dijo eso, algo sorprendente sucedió. Albert le dio a su tía un fuerte abrazo e incluso besó su mejilla con afecto. Al principio la Tía Elroy estaba visiblemente impactada, pero sus rasgos se suavizaron en cuestión de segundos. Ella incluso se quedó mirando fijamente a su sobrino después de eso, con sus ojos rebosantes de emoción. Después de todo, ella había actuado como su recelosa tutora por años, observándolo crecer desde que era un bebé hasta convertirse en un hombre.

Temprano a la mañana siguiente, cuando Albert se dirigía de regreso a Chicago, dijo que se haría cargo que George nos fuera a traer tan pronto como él pudiera encontrar un lugar donde yo me quedara mientras tanto. Entonces me tomó en sus brazos y me dio un largo beso de despedida. Cuando de mala gana me dejó ir, dijo que no podía agradecerme lo suficiente por estar cuidando de su tía, cuya actitud hacia nosotros había cambiado notablemente para bien.

“Candy, no puedo creer que pronto nos casaremos, y me es muy difícil esperar más,” me susurró en el oído antes de besarme una vez más.

Cuando se subió al auto, le dije adiós con la mano y exclamé, “¡Mi príncipe, no puedo esperar para ser tu esposa!” Encantado por mis palabras, respondió curvando sus labios en una amplia sonrisa, “¡Te veo pronto en Chicago, mi princesa!”

El día que la Tía Elroy y yo regresamos a Chicago, ella me habló en privado antes que George llegara a recogernos. Para mi gran sorpresa, ella se disculpó por forzarme a comprometerme con Neil en el pasado y por cualquier cosa que hubiera ocurrido después aquella tarde en su habitación.

“Durante la recepción de aquel día, fui testigo de cómo William no podía apartar sus ojos de ti, y cuando descubrí que ambos habían desaparecido de la fiesta, me determiné a hacer algo para detener esa tontería a cualquier precio. Semanas después, cuando William me notificó que tú te habías marchado de Chicago para regresar al orfanato, pensé que había alcanzado mi objetivo y que mi sobrino tarde o temprano entraría en razón. Obviamente, yo estaba equivocada. El amor verdadero prevalece.”

La Tía Elroy brevemente hizo una pausa mientras que yo permanecí en silencio. Entonces ella me miro rápidamente antes de continuar. “Debí haber sabido que ambos continuaron en contacto a escondidas. Yo sabía que William había invertido dinero para renovar el orfanato e inclusive había comprado los terrenos en donde estaba ubicado, pero pensé que era su manera de devolverte la generosidad que mostraste cuando él había estado amnésico. Aparte de eso, también había notado que los ojos de William se iluminaban cada vez que tú te aparecías en las reuniones familiares, tanto en la gran inauguración del hotel en Florida como en la fiesta de compromiso de Archie y Annie, pero asumí que él todavía no te había superado del todo y que solo era cuestión de tiempo.”

Ella se detuvo aquí por un momento como si estuviera absorta meditando. “Ahora que miro hacia atrás, William bailó contigo en la recepción de la boda de Archie y Annie, y no solo una vez. Pero como él no desatendió a las otras jóvenes, yo estaba demasiado ocupada con los invitados para prestarles especial atención a ustedes dos esa noche.”

Entonces un momento de silencio cayó entre nosotras, y mi mente viajó al pasado a la recepción de la boda. Aunque Albert y yo ya habíamos estado intercambiando largas cartas, incluso yo había sido sorprendida de que él hubiera llegado para invitarme a bailar con él. Ese había sido nuestro primer baile, y había parecido tan fácil para él guiarme al bailar. Como la Tía Elroy había mencionado, siendo un seguro, apuesto y elegante anfitrión, Albert también había bailado en la fiesta con otras hermosas jóvenes de edad casadera. Yo por supuesto le había ocultado a él mis celos, pero él había regresado con frecuencia conmigo después de varias rondas de bailes con las demás, ya sea para charlar conmigo o para llevarme de nuevo a la pista de baile.

El hilo de mis pensamientos fue interrumpido por un suave suspiro de la Tía Elroy. “No todos llegan a encontrar su alma gemela en la vida.”

“¿Alma gemela? ¿Qué significa realmente eso?” pregunté con sinceridad.

Ella me explicó con total naturalidad, “Candice, sabes que has encontrado tu alma gemela cuando él te entiende como nadie más lo hace. No solamente te sientes atraída físicamente a él, sino emocionalmente te sientes conectada profundamente a él. La sensación debe de ser mutua, lo que significa que ambos son compatibles entre sí sin estar de acuerdo. Él te amará y te querrá por quien tú eres, por lo que puedes ser tú misma cuando estás con él. De hecho, tu alma gemela es tu compañero, quien te complementa e incluso puede motivarte a convertirte en una mejor persona.”

“Oh, en ese caso soy verdaderamente afortunada por tener a Albert, y espero que él piense lo mismo – que yo también soy su alma gemela.”

“Bueno, ¿Por qué no le preguntas a William tú misma? Pero hasta donde yo puedo decir, él te atesora y te ama, Candice, y él es muy feliz cada vez que tú estás con él. A propósito, ¿Sabes que William y yo tuvimos una conversación íntima la noche anterior a que él regresara a Chicago?”

Con una expresión de asombro en mi rostro, negué con la cabeza como respuesta. Entonces ella comenzó, “No sé si alguna vez había tenido una conversación tan honesta con William antes de esa noche. Él empezó por darme las gracias una vez más por planear asistir a su boda, algo con lo que él no había soñado. Luego expresó sinceramente su gratitud por mi tutela en los últimos años, lo cual él no había apreciado mucho cuando era más joven. Él no se dio cuenta de lo mucho que lo había protegido del mundo de los negocios hasta que él mismo se vio cada vez más involucrado. En poco tiempo, nos perdimos recordando el pasado por algún tiempo.”

Inesperadamente, hizo una pausa para hacerme una pregunta, “Candice, ¿Te ha dicho William que cuando él era un adolescente, temía mucho que su futura pareja se casaría con él solo por su riqueza y posición social?”

“No, pero si me dijo que él solamente se casaría por amor, como su difunta hermana Rosemary.”

La Tía Elroy lo afirmó, “Si, ellos no solamente se parecían físicamente, sino que sus personalidades eran similares a pesar de que sus aspiraciones eran diferentes. William, siendo mucho más saludable y físicamente más fuerte que Rosemary, es más extrovertido y aventurero. Ambos disfrutaban de la naturaleza, pero a él le encantaban los animales mientras que Rosemary amaba las flores, en especial las rosas, y aun así ellos se adoraban entre sí.” Ella exhaló un largo suspiro después de esto. Creí que ella extrañaba a Rosemary también.

Entonces ella continuó, “De todos modos, antes que William regresara a su dormitorio esa noche, él me dio su sincero agradecimiento por aceptarte en la familia y me dijo que él se consideraba afortunado por tenerte en su vida porque tú lo amabas por su persona. Él creyó que nunca podría pagarte tu bondad hacia él. El hecho que tú estuvieras dispuesta a cuidar de él cuando había tocado fondo, siendo despreciado por todos los demás, había conmovido su corazón tremendamente.”

Rápidamente respondí con suave voz, “No, debería ser a la inversa. Yo no puedo pagarle su bondad hacia mí. Nunca podré agradecerle lo suficiente.”

La Tía Elroy parecía estar muy complacida, con sus labios curvándose en una sonrisa de satisfacción. En este momento, nuestra conversación terminó porque George ya había llegado.

(Fin del flashback)

Capítulo V “Almas Gemelas” (Parte 3)
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Notas de pie de página:

[1] De acuerdo a CCFS, Albert quería construir una nueva clínica para el Dr. Martin para así expresar su gratitud por el amable doctor. El Dr. Martin entonces le sugirió a Albert construir la nueva clínica cerca del Hogar de Pony, y era ahí donde trabajaba Candy.

[2] Tuve la idea de leer un blog de una masajista terapéutica sobre uno de sus pacientes—un músico, quien sufrió de un derrame cerebral en medio de un concierto y quedó paralizado parcialmente como consecuencia. Su mano derecha estaba atascada en forma de un puño pero luego se recuperó.

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