Ms Puddle's Haven

El Diario Capítulo 4

Nota: ¡Muchas gracias, Quevivacandy!! Último capítulo!
–Ms Puddle

Capítulo 4

Cuando finalmente estoy de regreso en la Mansión de Lakewood, el personal de servicio ya se ha retirado, excepto mi nana. De hecho, ella ha estado esperándome en la antesala cerca de la entrada principal para qué pueda verme cuando ingrese a la mansión.

“Nana, ¿Por qué está despierta a estas horas? ¿Quiere que la lleve a su casa?”

Ella mueve su cabeza lentamente con una sonrisa maternal. “Me estoy quedando a dormir en las habitaciones del personal esta noche. Tienen habitaciones libres.”

“¡Estupendo!” respondo. “Es una lástima que no pueda verla mañana por la mañana ya que debo irme antes del amanecer para conducir de vuelta a Chicago.”

“Lo sé, lo sé, Señor William. Solo tengo unas pocas palabras que decirle.”

Así que me pide que la acompañe hacia las habitaciones del servicio doméstico. En nuestro camino hacia ahí, me cuestiona a quemarropa, “Señor William, usted ama a la Señorita Candy, ¿No es así?”

A pesar que ella está entrada en años, veo que aún tiene una mente aguda. ¿Cómo puedo siquiera empezar a responder a esa pregunta? ¿Y cuánto tiempo tengo para hacerlo? ¿Dos minutos?

Mientras evalúo que decir, ella continua con su monólogo, “Vi en sus ojos que usted la ama, señor. Tiene los mismos amorosos ojos azules de su padre, ¿Lo sabía? Cuando él se enamoró de su madre, la manera en que la veía era exactamente la misma.”

Simplemente le sonrío y ella toma eso como un ‘si’ de mi parte. Me ve por un par de segundos más antes de regañarme cariñosamente, “No haga esperar mucho a la Señorita Candice. Ella siente algo por usted.”

Eso realmente me sorprende y no puedo dejar de expresar mi duda. “¿Usted cree eso?”

Hace un chasquido con su lengua y mueve su cabeza hacia mí como si yo debiera saberlo mejor, pero un momento después, simplemente comenta, “De lo contrario, ¿Por qué razón ella pasó su precioso domingo con usted?”

Antes que pueda responder, cuestiona frunciendo el ceño levemente, “Si la adopción es el único obstáculo, entonces es algo fácil de solucionar, ¿No es así?”

Así que creo que debe haberse enterado por los demás empleados del servicio sobre mi relación con Candy, por lo que expreso, “Ese no es el único problema.”

A estas alturas, ya hemos llegado a su habitación y ella gira su cabeza de lado a lado como si estuviera verificando que no hay nadie más alrededor nuestro antes de dejar caer otra bomba a manera de susurro, “Señor William, la reputación es muy importante para una jovencita.”

He perdido las palabras. ¿Qué es lo que ella está insinuando?

Entonces algo me golpea con fuerza. Los sirvientes seguramente escucharon el hecho que Candy y yo solíamos vivir juntos. Bueno, gracias a Neil Leagan, quien hizo saber esto a cada invitado presente en su supuesta fiesta de compromiso con Candy, exponiéndonos al ridículo.

“Nana, ¡Candy es inocente y pura en todas las formas!” contesto con voz suave aunque estoy enfurecido por dentro.

“Pero usted no puede detener a las personas de difundir rumores, señor”.

Después de darle un abrazo de buenas noches, mientras voy de regreso a mi habitación, estoy pensando seriamente que es lo que puedo hacer para proteger la reputación de Candy a partir de ahora. Es obvio que ella sólo es una víctima de las sucias habladurías. Probablemente deba evitar relacionarme con ella por un tiempo a no ser… como mi nana asumió, que Candy sí sienta algo especial por mí.

La semana siguiente es la semana más angustiante que nunca antes haya tenido. Aunque mi agitado horario de trabajo mantiene la mayor parte del tiempo mi mente ocupada, con cada día que pasa estoy cada vez más y más impaciente, esperando por una carta de Candy. Hacia el final de la semana, George me informa que debemos ir a Nueva York por unos días para hacerle frente a algunos problemas urgentes con un importante socio de negocios. Por lo tanto, nos vamos a Nueva York el domingo.

Cuando regresamos a Chicago a mediados de la semana, estoy encantado de ver una carta de Candy en la correspondencia de mi estudio en casa. Desearía poder leerla inmediatamente, pero debo tomar la cena con mi familia primero. Más tarde esa noche después de la cena, me retiro hacia mi estudio y abro apresuradamente la carta de Candy. Con sentimientos encontrados, empiezo a leer.

Querido Señor William Albert Ardley o Pequeño Bert,

Pequeño Bert, ¿También hoy tienes mucho trabajo?

Estoy de regreso de la Clínica Feliz del Dr. Martin como todos los días y acabo de acostar a los niños para que duerman.

Pequeño Bert… ¡Estoy muy, muy feliz que me hayas revelado este nombre!

…’

Muevo mi cabeza y doy un suspiro de resignación. Le he dicho que puede llamarme ‘Bert’ o ‘Gran Bert’, pero creo que a ella le gusta más el sobrenombre original.

Prosiguió describiendo sus sentimientos y experiencias sobre el día que fuimos juntos a Lakewood, incluyendo el momento cuando ella lloró en mis brazos en el bosque.

‘… Has estado guardando la misma aflicción en tu corazón.

Lo siento, lloré intensamente en tu pecho. Eché a perder tu camisa fina.

Siento como que me fue dada una nueva vida.

Albert, ¡Muchísimas gracias!

…’

Después, finalmente llegó al punto que he estado ansioso por conocer.

‘…Si, en aquel diario hablo casi siempre de Terry.

Yo también he pensado muchas veces en ese diario.

En este momento, el diario que me has devuelto está junto a mí.’

Hago una pausa aquí para tomar algunas respiraciones relajantes. Esto es por lo que he estado esperando.

Pero no lo he abierto siquiera.

Tengo la intención de dejarlo a tu cuidado nuevamente.

Así como has hecho tú con el medallón que me has regalado de nuevo después que te lo había devuelto.’

No creo que la pueda entender esta vez, así que vuelvo a leer esta parte por lo menos tres veces para asegurarme que he leído las palabras correctamente, tratando de leer entre líneas al mismo tiempo. Claramente, ella sabía lo que había dentro de su diario, pero ¿No estaba al menos un poco curiosa de lo que había escrito años atrás en Londres? ¿Insinúa algo al no abrir el diario? Por otra parte, ¿Por qué quiere que yo le guarde el diario? ¿Por qué no puede pasarlo a sus madres o simplemente hacerlo a un lado, por ejemplo en su caja de tesoros por algún lugar?

Al estar confundido, tengo problemas para concentrarme cuando continúo leyendo el resto de su alucinante carta.

Cuan cruel y fascinante es el paso del tiempo.

No tengo ni idea que es lo que pasará en el mundo de ahora en adelante.

Pero estoy segura que todos los dulces recuerdos quedarán para siempre en mi corazón. Y es gracias a estos recuerdos, que voy a ser capaz de superar cualquier dificultad.’

Verdaderamente la admiro. Nadie conoce que es lo que el futuro le traerá, pero ella está segura y optimista como siempre. Con todo, ¿Por qué cambió abruptamente de tema?

Yo… estoy muy agradecida con mis padres por haberme abandonado en el Hogar de Pony. Y es gracias a esto que ¡He podido conocerte!’

¿Qué? ¿Ella está hablando de mí? ¿Qué la adversidad de ser huérfana la llevó hacia mí?

Soy yo quien nunca podrá agradecerte lo suficiente.

Sí, Albert.

Aquí radica ahora mi felicidad.

Uf, no creo que pueda dormir de nuevo esta noche.

Pero, Pequeño Bert, espero que tú tengas sueños realmente maravillosos.

Con amor y gratitud.

Candy’

Coloco su carta sobre mi escritorio y me hundo en mi silla con los ojos fuertemente cerrados. No hay palabras que puedan describir mi agitación interna por el momento. Por un lado, crecí siendo enseñado a utilizar mis habilidades de pensamiento crítico. En lugar de sacar conclusiones o hacer suposiciones, debería tratar de ver las cosas desde la perspectiva de otras personas tanto como me sea posible. Por otro lado, casi no soy capaz de suprimir la creciente y desenfrenada esperanza en mi pecho y mucho menos usar la parte racional de mi cerebro para evaluar posibles explicaciones a sus palabras.

Levanto mi pluma en un intento por escribirle una respuesta, pero mis pensamientos están tan enredados que mientras más quiero ordenarlos, más agobiado me siento. Es como si mi mente fuera a explotar en cualquier momento.

Con un papel en blanco frente a mí, reconozco que no puedo resistir más los sentimientos turbulentos de mi interior. Obligado por la inquietud, muevo mis pies y le doy una llamada a George. Debería de estar ya en su casa. Cuando responde al otro lado de la línea, le pregunto si puedo tomarme libre el día de mañana. Antes que el responda, agrego, “Se trata de mi vida y mi felicidad, George. Debo ir al Hogar de Pony inmediatamente.”

Él no pronuncia palabra después de eso. Debe de pensar que me he vuelto loco, pero posiblemente es demasiado discreto para señalarlo. Porque por un lado será pasada la media noche al momento en que llegaré y por el otro, Candy deberá estar dormida para entonces. Sin embargo, con preguntas como “¿Qué es lo que intentó decirme en su carta?” y “¿Qué si estoy completamente equivocado?” constantemente asediándome, no me será posible dormir por el resto de la noche. Tengo que verla antes de que se vaya a trabajar mañana.

Cuando estoy a punto de romper el incómodo silencio, George habla por fin, “No se preocupe, Señor William. Haré los arreglos necesarios en la oficina, pero es un camino largo hasta allí. ¿Quiere que le acompañe?”

“Gracias por tu ofrecimiento, George. Estaré bien por mi cuenta.”

“Por supuesto. Todo lo mejor para usted, Señor William. Por favor dele mis saludos a la Señorita Candice,” Fue su serena respuesta.

Le doy las gracias y cuelgo. Antes de irme, escribo una breve nota para mi tía y la dejo sobre el escritorio.

Querida Tía Elroy,

No se preocupe si no me ve por acá. No me estoy escapando. Regresaré mañana por la noche.

William’

Tengo que prevenirme una y otra vez para no conducir sobre el límite de velocidad. A pesar que mi auto se encuentra en excelentes condiciones, la última cosa que quiero ahora, es que el auto se descomponga en medio de la nada. Al mismo tiempo, no puedo dejar de tener incertidumbre de qué siente Candy por mí a pesar que en su carta, pareciera indicar que no es meramente solo una ilusión mía. Por lo menos, la manera de tratar su antiguo diario me da una fuerte evidencia que ya Terry es parte de su pasado. En cualquier caso, no importa lo que pase esta noche, no me arrepentiré por aventurarme en lo desconocido. Una vez haya confirmado que Candy siente algo más allá de una amistad por mí, entonces será hora de confesarle mi amor por ella.

Con pensamientos inquietantes, me doy cuenta que he sujetado el volante demasiado fuerte. Mis nudillos se han vuelto blancos al momento que apago el auto. Elijo no estacionarme justo en frente del Hogar de Pony porque me temo que el ruido del motor interrumpa su sueño. Como se predijo, la luna creciente ya se encuentra en lo alto del despejado cielo, donde algunas constelaciones pueden verse a simple vista. Dejo que mi vista vague por toda la zona. A pesar que parece estar desierto, escucho búhos ululando ocasionalmente. También puedo reconocer el árbol favorito de Candy en lo alto de la Colina de Pony por la escalera de cuerda que cuelga de una de sus ramas más fuertes.

Un momento, ¿Está alguien columpiándose en esa escalera? ¿A estas horas de la noche?

Incapaz de creer lo que veo, me encuentro corriendo hacia ese árbol. La silueta me parece familiar. Su largo cabello rizado está volando en la brisa fría de la noche y mi corazón y mi mente laten aceleradamente con fuertes emociones cuando creo reconocer quien es esa persona. Cuando me acerco, desacelero intencionalmente. Ella exhala un profundo suspiro y salta de la escalera de cuerda, sus manos sosteniendo el abrigo que está envuelto alrededor de sus hombros. Solo entonces siente que alguien está aproximándose a ella y vuelve su cabeza en dirección mía. Como si hubiera visto un fantasma, involuntariamente inhala aire súbitamente y lleva su mano hacia su boca para ocultar su asombro. Probablemente habría gritado si no hubiera sido tan entrada la noche.

Cuando avanzo en dirección a ella, está de pie congelada en su lugar, mirándome con absoluta incredulidad. En cuestión de segundos, tartamudea, “Oh Dios… Dios mío! Esto no puede… estar pasando…” El abrigo de invierno que antes le di como recuerdo de Sao Paulo está deslizándose por sus hombros, pero ella no parece notarlo. Entonces se burla de sí misma mientras se frota su rostro con fuerza, “Debo de estar soñando. Es tiempo de regresar al hogar.”

Ya que su abrigo se cayó al suelo, se inclina hacia abajo para levantarlo, y es ahí cuando pronuncio su nombre suavemente para llamar su atención. Literalmente salta y cae sentada. Obviamente, está sorprendida hasta las entrañas, así que me siento a su lado para asegurarme que mis ojos estén al nivel de los suyos. Es importante para mí capturar todas las emociones que pasen a través de sus ojos.

Entonces coloco el abrigo de vuelta sobre sus hombros y ella desvía rápidamente sus ojos hacia su regazo, con sus piernas dobladas a un lado de su cuerpo. Está oscuro aún con la luz de la luna brillando sobre las copas de los árboles, así que no puedo decir si ella se sonroja o no. Pero a juzgar por el hecho que no puede dejar de moverse nerviosamente, es plenamente consciente que la estoy mirando fijamente. Su inseguridad ante mi mirada me pone nervioso y emocionado, causando que el vello de mi nuca se eleve. Para mí, el momento tan esperado ha llegado, así que sin demora le muestro la carta en mi mano. “Acabo de recibir esto y no puedo esperar para hablar contigo, Candy.”

“Si,” murmura de manera vacilante. “No puedo dormir… preguntándome…”

Ella no se atreve a revelar todo lo que iba a decir. Ahora tengo miles de mariposas que revolotean en mi estómago, pero me obligo a preguntar, “¿Preguntándote si ya he recibido tu carta o cómo voy a responderla?”

“Ambas cosas,” Una concisa respuesta escapa de su boca mientras baja aún más la cabeza ante mi pregunta.

Algo hace clic dentro de mí cuando comprendo cuanto le importa mi respuesta. Sintiéndome animado, trago el nudo creciente al final de mi garganta y digo, “Candy, cuando tú dijiste…”

Hago una pausa para convertir mis pensamientos en palabras coherentes, esforzándome por hacerlo bien y ella levanta sus ojos expectantes hacia mí. Entonces aclaro mi garganta y continúo, “Estás agradecida con tus padres por…”

Mi respiración se corta de nuevo porque no puedo ni siquiera decir la palabra “abandono”. La palabra en sí misma evoca un fuerte sentimiento negativo, pero ella continúa la oración por mí, “Si, estoy agradecida con ellos. De no ser así, no te hubiera conocido aquí.”

Eso es exactamente lo que yo quería aclarar en primer lugar, así que continúo apresuradamente, “¿Estás agradecida porque te he adoptado después de eso en mi familia?”

Ella ni se inmuta en este instante y mueve su cabeza a propósito, encontrándose con mi mirada escrutiñadora. Puedo escuchar mi ritmo cardiaco resonando a través de mis oídos, pero no se me escapan sus siguientes palabras, “Eso no es lo que quise decir, Albert. ¿Acaso no nos conocimos justo aquí en la Colina de Pony por primera vez?”

Así que se refiere al momento en que nos conocimos cuando yo había aparecido ante ella vistiendo un Kilt. El sobrenombre que me había dado después de nuestro breve encuentro aún me hace sentir avergonzado, pero permanece como un secreto entre ella y yo. Desde entonces, nos hemos encontrado una y otra vez por casualidad; nuestras vidas están entrelazadas e innegablemente conectadas. Ahora, sintiéndome agradecido con Dios más que nunca, una genuina sonrisa encuentra su camino hacia mi rostro y creo que es hora de mi siguiente movimiento.

Meto la mano en el bolsillo y saco un joyero pequeño con la insignia de los Ardley inscrita en él. Le doy vuelta a su mano y lo coloco sobre la palma de su mano. Ella me ve con curiosidad y yo asiento con una sonrisa y digo, “Ábrelo por favor.”

Dentro del joyero, hay un pin de plata para kilt que hace juego con el medallón que ella ha conservado todos estos años como su amuleto. Le digo, “El medallón que te devolví y este pin en realidad pertenecen al mismo conjunto, diseñados y hechos a mano en Escocia hace muchos años y heredados a mí por mis antepasados.”

Entonces ella me pregunto para qué es el pin. “Un pin para kilt es una pieza de joyería utilizada en la esquina inferior y externa de la parte delantera del kilt,” respondo. “Está diseñado para dar peso a esa área del kilt con el fin de prevenir que la parte delantera se baje o se abra.”

“¡Qué hermoso y exquisito!” aclama mientras da vueltas al pin de adelante para atrás, reflejando la luz de la luna que lo hace lucir aún más brillante.

“Si, pienso lo mismo.” Entonces tomo esa pieza de joyería de su mano y lo aseguro cerca del cuello de su abrigo de invierno como si fuera un broche, diciendo, “Por lo tanto, quiero que lo conserves ahora, Candy.”

Ella instantáneamente niega con la cabeza, mostrándome el medallón que está colgando alrededor de su cuello. “Ya tengo esto.”

“Es diferente.” Insisto. “Aunque debo decir que significa mucho para mí el que todavía lleves el medallón contigo.”

“Es porque extraño mucho a mi príncipe,” murmura, evitando mirarme a los ojos.

Su respuesta me toma por sorpresa y como si eso no me hubiera afectado lo suficiente, añade con voz apenas más alta que un susurro, “No he podido dormir mucho últimamente desde el día en que me llevó a Lakewood con él…”

Su voz es cada vez más baja y estoy inmensamente conmovido. En este momento, la brisa sopla su cabello contra su rostro. Retomo el valor para colocar sus cabellos sueltos detrás de sus orejas, preparándome para mi siguiente paso. Ella levanta la mirada, con un destello efímero de timidez pasando a través de sus ojos. Mi corazón da un vuelco, pero logro responder, “Candy, también te extraño. Tú eres el tema de mis sueños y mis pensamientos de vigilia.”

Al escuchar eso de mí, parece agitada, una sonrisa conmovedora materializándose en sus labios. Entonces procedo a hacer mi solicitud conocida, “Candy, hazme un favor, ¿Quieres?”

Su sonrisa desaparece rápidamente, sus facciones ahora contrayéndose en consternación. Me muevo un poco más cerca de ella antes de susurrarle, “De ahora en adelante, por favor olvida que soy tu tutor legal.”

Pavor escurre de sus ojos inmediatamente y se relaja después de exhalar un largo suspiro de alivio. Luego ella acepta con un gesto impaciente mientras responde con voz deliberada, “Nunca te he tratado como mi tutor, Albert.”

“Estupendo,” Murmuro mientras escudriño su rostro, tomando en cuenta sus facciones. Ella parece tener problemas parar mirarme a los ojos esta noche y desvía de nuevo su mirada. No hay mejor momento que este, así que con gentileza levanto su barbilla para hacerla mirarme antes de hacer la pregunta que atormenta mi mente por mucho tiempo, “Entonces, ¿Quién soy para ti?”

Ella comenta sin pensarlo dos veces, “Tú eres el Príncipe de la Colina.”

Una repentina ráfaga de adrenalina corre a través de mí. Conociendo que el Príncipe de la Colina fue su primer inocente amor y la fantasía que ha mantenido para sí por muchos años, su firme respuesta agita mi corazón y alma inmensamente. Por lo que, levanto mis manos hacia su rostro, acariciando suavemente sus cálidas mejillas y digo, “La razón por la que te he dado el pin del kilt es porque hay otros accesorios en el mismo conjunto. Tu conservarás el medallón y el pin y yo conservaré el resto conmigo… hasta que un día, todos estos accesorios volverán a estar juntos de nuevo.”

Visiblemente asombrada, me mira intensamente, intentando leer mis pensamientos. Sus ojos dilatados y sus cejas arqueadas inquisitivamente. Entonces sin prisa prosigo con voz clara, “El pin del kilt es la señal de mi promesa a ti… que un día tú y yo estaremos juntos.”

A pesar de estar oscuro, puedo ver que ella está forcejeando con sus lágrimas. Su boca se abre y se cierra unas cuantas veces antes que exprese con voz temblorosa, “Soy una humilde huérfana de origen desconocido…”

“¡No me interesa!” replico fuertemente. Estoy asombrado ante el volumen de mi propia voz, pero a pesar de ello continúo, “Realmente no me importa de dónde eres, Candy. ¡Me gustas tal como eres!”

Con sus ojos redondos brillando en la luz de la luna, se apresura a comentar, “Pero debes estar consiente que la Tía Abuela Elroy investigará mi pasado con todas sus fuerzas…”

Mientras hace una pausa, sus hombros se han dejado caer inadvertidamente. Quiero presentar un contraargumento, pero decido escucharla ya que su voz estaba libre de frustración y autocompasión, como si solo estuviera exponiendo el hecho. Entonces continúa, “Su actitud hacia mí lo prueba, aunque admito que últimamente se está portando menos hostil conmigo.”

“Deja que me encargue de mi tía,” le aseguro confiadamente. “Reconozco que ella es extremadamente prejuiciosa, pero ten presente que soy un hombre con carácter. Ella no es el jefe de la familia, yo lo soy. Además, seré proactivo para protegerte de sufrir daño alguno.”

Luego me detengo para observarla por un momento. No se ve completamente convencida, pero cuando nuestros ojos se encuentran, pregunto seriamente, “Lo más importante… ¿Estás dispuesta a ser una parte importante de mi vida?”

Mi pregunta la hace quebrantarse, pero después de eso me da un gesto exagerado afirmando y mi corazón salta de alegría. Tomo sus manos entre las mías y confieso, “Candy, cuando recuperé la memoria, tu rostro sonriente fue la primer imagen que vino a mi mente y supe entonces que habías capturado mi corazón.”

Mi voz está llena de emociones. Ella separa sus labios para hablar, pero jadea cuando la estrecho en mis brazos, susurrándole al oído, “Candy, te he amado por mucho tiempo, no como mi hermana o mi protegida, sino como mujer.”

Ella me abraza muy fuertemente en respuesta y pronto siento que mi camisa gradualmente empieza a humedecerse. Me gustaría que pudiéramos permanecer en los brazos del otro por toda la eternidad, pero al mismo tiempo deseo más que eso en estos instantes. Momentos después, levanta su mirada hacia mí con los ojos llenos de lágrimas y habla con ronca voz, “También te amo, Albert. No me di cuenta de ello hasta después que habías desaparecido de mi vida. Te extrañé muchísimo tanto que tu rostro ocupaba cada uno de mis pensamientos.”

Su confesión me conmueve también hasta las lágrimas. Parpadeo evadiéndolas y enjugo la humedad de los rabillos de sus ojos con la punta de mis dedos. “No llores ahora, Candy. ¿Recuerdas que eres más linda cuando sonríes?”

Instantáneamente, me recompensa con una sonrisa tan deslumbrante que hace que mi pulso lata como un tambor. Mis dedos entonces viajan a través de sus deliciosos labios. Se pone rígida, su respiración se acelera en anticipación y me inclino hacia abajo para presionar mis labios contra sus suaves labios, siempre muy tiernamente. En el mismo instante que nuestros labios se conectan, me siento tan completo y entero, como que si el vacío en mi corazón fuera llenado finalmente o la pieza faltante del rompecabezas fuera puesta por fin en su lugar.

Oh, como he anhelado transmitirle todo el amor que mi corazón tiene para ella. Mi sueño se ha hecho realidad. Es tan dulce y sencilla, y cuando responde fervientemente colocando sus brazos alrededor de mi cuello, rompo el beso y dejo un rastro de besos ligeros como una pluma en su frente, sus parpados, las pecas en su nariz y en ambos lados de sus mejillas. Luego vuelvo a sellar sus labios con los míos y mis brazos la envuelven alrededor de su esbelta cintura para atraerla más cerca de mí mientras profundizo el beso. Por la forma en que me besa de vuelta, sé que me ama y tiene ansias de mí tanto como yo las tengo de ella. Nuestros ritmos cardiacos aumentan con cada minuto que pasa, nuestra respiración haciéndose dificultosa.

Cuando el aire se convierte en una necesidad, nos separamos. La miro directo a los ojos, acariciando su suave mejilla con amor y afecto. Apoyando su cabeza sobre mi hombro, mantiene el contacto visual conmigo mientras cariñosamente pasa sus dedos por mi cabello. Sus labios, aunque hinchados por ese beso, forman una sonrisa de satisfacción en su enrojecido rostro. Como yo, ella también está jadeante, con su pecho muy agitado.

Un largo rato después, conozco que hay una pequeña capilla adjunta al Hogar de Pony, así que sugiero, “Candy, vamos a la capilla ahora.”

Ella levanta la ceja y pregunta, “¿Por qué?”

“¡Pronto lo sabrás!” Es mi evasiva respuesta.

Una vez estamos dentro de la capilla, encuentro un reclinatorio de roble cerca del altar. Luego le hago un ademán para que se arrodille junto a mí. Ella consiente en seguida y prontamente entrelaza sus manos. Cuando inclino mi cabeza, ella hace lo mismo. Entonces oro en voz alta, “Querido Dios, aquí declaro mi amor por la Señorita Candice White. Prometo compartir con ella un amor, una vida. La amaré cada momento, para abrazar su dolor y placer en la vida de cada día, de cada noche y de cada mañana. Por favor déjame ser su refugio, protegiéndola de todos sus temores.” [1]

Cuando me volteo a verla, lágrimas están corriendo por sus mejillas. Entonces le digo, “Recuerda mis palabras, Candy. Haré todo lo que esté en mi poder para cumplir la promesa que te he hecho y anularé la adopción tan pronto como regrese a Chicago.” Ella asiente, mostrando su fe en mí.

Luego le hago saber otro secreto de mi difunta Hermana, “En el peor de los casos, podemos fugarnos juntos como lo hicieron Rosemary y Vincent. Ellos tuvieron ayuda de George. Puedes imaginarte como mi tía estaba ardiendo de la rabia en aquel entonces.” [2]

Ella esta indudablemente asombrada, dándome una larga mirada de consideración. Sin embargo en poco tiempo levanta su mano derecha como si estuviera haciendo un juramento. Ella declara, “Albert, donde quiera que vayas, también iré yo.”

Justo después de eso, lanza sus brazos alrededor mío, frotando su rostro contra mi pecho. Contengo una risa, diciendo con tierna voz, “Tranquila, tranquila, Candy. No me voy todavía, pero realmente creo que deberías irte a la cama ahora.”

A pesar de todo se rehúsa a cooperar. “¿En dónde vas a descansar, Albert?”

“En mi auto. He traído una frazada conmigo.”

“Llévame contigo, por favor.”

Su respuesta me toma por sorpresa y me mira con expresión suplicante. Notando mi renuencia, me recuerda la noche que pasamos juntos cuando estábamos varados en una zona rural junto al lago después que había caído en la trampa de Neil. He tratado de disuadirla, pero ella parece implacable en dejarme ir. Finalmente, me veo obligado a cumplir su deseo. Nos acurrucamos en el asiento trasero del auto, manteniéndonos tibios y cómodos compartiendo la misa frazada. No mucho tiempo transcurre antes de sumergirnos en una nueva ronda de besos apasionados. Después de eso, ella se queda dormida de primero, con una sonrisa de satisfacción en su rostro angelical. Lucho con mis somnolientos ojos y hundo mis dedos en sus sedosos mechones muy suavemente. La amo demasiado y quisiera abrazarla y verla dormir por el resto de mi vida. Pronto, también me quedo dormido, soñando con mi futuro junto a la mujer que amo.

Epílogo

Cuando abro los ojos poco después del amanecer, la luz del sol llena la habitación, dando de nuevo color a todo el entorno. La cama es cómoda, las sábanas muy cálidas y suaves. Volteo mi cabeza hacia un lado para admirar a mi joven esposa, quien está recostada de lado frente a mí, profundamente dormida. Me imagino que está demasiado cansada como para despertarse.

Observándola en reposo, dicha y serenidad inundan todo mi ser. Como el hombre más feliz sobre la tierra, una sonrisa de satisfacción pronto se extiende sobre mi rostro cuando recuerdo los detalles de cómo mi esposa y yo consumamos nuestro amor por primera vez. Desde el momento que puse un pie en esta habitación anoche, llevándola en brazos para la entrada nupcial y para dormir juntos en la cama, la experiencia fue simplemente increíble e inolvidable.

Candy estaba todavía con su vestido de novia cuando la recosté sobre la cama. Mientras la ayudaba a desvestirse, la innegable mirada de amor y confianza en sus ojos hizo que mi corazón bombeara como nunca antes, como si fuera a estallar fuera de mi pecho en cualquier segundo. Por lo que, me obligué a tomar las cosas con calma. Esta era nuestra primera noche como marido y mujer, y tenía que ser gentil y cariñoso. Cuando deslicé mis dedos dentro de su ropa interior y moldeé sus curvas femeninas, su estremecimiento se hizo más prominente, pero ella no se inmutó aunque sus manos se aferraron a mis brazos con nerviosismo. Finalmente, la última pieza de su ropa se desprendió. Completamente desnuda, era maravillosamente hermosa, sus senos preciosos y firmes y sus muslos extremadamente tentadores.

Sin necesidad de decir palabra, en muy poco tiempo, comenzamos una serie de profundos y prolongados besos. Su nívea piel era suave y perfecta, su aroma floral embriagador y mi objetivo era probar y tocar cada centímetro de ella. Así que hice a un lado sus rizados cabellos mientras planté besos a lo largo de su cuello, sobre sus hombros y por todo su curvilíneo cuerpo.

El Diario Capítulo 4

Sin duda ella estaba muy tímida y un poco avergonzada al principio, pero consiguió quitarme el kilt. Pude ver incluso bajo la tenue luz de las velas que sus mejillas estaban enrojecidas como el carmesí. Más de una vez expresó sus deseos por complacerme, así que estaba dispuesta a aprender y dejarse guiar por mí. En poco tiempo, sus ojos se encendieron con pasión cuando ella ardientemente respondió a mis besos y caricias. Aprendió rápido, incluso tomando la iniciativa a veces, lo que me hizo sentir como si me estuviera quemando por dentro.

Al escucharla gemir y quejarse, apenas y podía esperar para ser uno con ella, pero continuamos besándonos y acariciándonos hasta que estuve seguro que su cuerpo estaba suplicándolo. Aunque dio un grito e hizo una mueca en mis brazos mientras la tomaba por primera vez, ella me reaseguró que se encontraba bien. Cuando gritó su satisfacción más tarde, no pude haberme sentido más eufórico en toda mi vida y supe que podía finalizar también. Nunca había esperado que hacerle el amor a Candy podía ser tan intenso y maravilloso, dando como resultado una profunda sensación de realización que hace que mi vida valga la pena.

Ninguno de los dos nos sentimos como para descansar después de eso, así que hicimos el amor una y otra vez hasta que nos quedamos totalmente sin fuerzas para seguir explorándonos mutuamente. Mientras saboreamos el placentero recuerdo de nuestra reciente experiencia, la atraje cerca de mí y cariñosamente envolvió su brazo alrededor de mi pecho, con la cabeza metida debajo de mi barbilla y su rostro situado en el hueco de mi cuello. Con nuestros cuerpos desnudos y enredados, intercambiamos caricias acompañadas de susurros amorosos antes de ceder a nuestro agotamiento, dejando que el sueño nos venciera.

Asombrosamente, justo en este momento, mi cuerpo indica que la deseo de nuevo. ¿Cómo puede ser esto posible?

No deseando despertarla, silenciosamente salgo de la cama y me dirijo hacia el baño. Pero la nota debajo de la puerta del baño salta a mi vista y reconozco su caligrafía. Debió haberla dejado aquí mientras yo estaba durmiendo. Después de leerla, me siento tan bendecido por tenerla y mis ojos se llenaron de alegría.

Queridísimo Pequeño Bert,

Mi muy apuesto Príncipe de la Colina, sé que me amas sin reservas porque:

Tú constantemente haces que me sienta protegida y querida, tú genuinamente te preocupas de mis alegrías y mis tristezas, tú entiendes mis sentimientos como nadie más lo hace y mucho más.

Sobre todas las cosas, siempre estás allí para mí, como mi mejor amigo, para apoyarme y orientarme.

¡Te necesito, te quiero y te amo!

Con amor y gratitud,

Candy’

FIN

Notas de la autora:

Muchas gracias por leer. Espero que les haya gustado el final. Intencionalmente deje que la historia fuera corta, así que no escribí nada sobre como Albert y Candy superaron los inevitables obstáculos para casarse. Para su interés, escribí algo sobre ello en mi otra historia corta “No sé si es amor”.

Ya saben, sus comentarios son bienvenidos.

Notas de pie de página:

[1] Inspirada en la canción “Todo lo que pido de tí” del Fantasma de la Ópera.

[2] Esto está basado en la antigua novela CC. Creo que Albert y Candy tienen el suficiente coraje para hacer eso si todo lo demás fallaba.

Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3

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